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Inés y la alegría

Almudena Grandes

2º de mis #librosen2022. «Inés y la alegría». Escrito en 2010 por Almudena Grandes y publicado por Tusquets Editores.
1.025 #páginasleídasen2022.

Poco a poco, capítulo a capítulo, Almudena Grandes se ha convertido en una voz imprescindible en mis lecturas, y en mi vida. Cada libro y cada página, cada frase suya que se deja recorrer por el hambre de mis ojos hace de mi paso por el mundo una experiencia mejor, y no entendáis esto como una frase hecha, porque es algo real, objetivo. Leer me reconforta y leerla a ella me hace esperar cada trayecto de tren y cada noche en la cama como el que espera el abrazo de una amiga.

Inés y la alegría es el primero de los seis episodios (cinco llegó a publicar) de una guerra interminable, una enorme epopeya cargada de pequeños momentos de resistencia antifranquista que, como algunas guerras, no se llegó a cerrar, porque la enfermedad se llevó a Almudena a nuestras memorias, allí donde no se puede morir, donde permanece lo infinito. La guerra, nuestra guerra, también está allí, inolvidable como una herida abierta, en la memoria que reserva lugares a aquello que nos marca con su fuego para bien, pero también para mal: amores, amigos, familiares; injusticias.

Inés y la alegría es la desconocida historia de una invasión del valle de Arán por tropas comunistas exiliadas en Francia en los años cuarenta y, como el resto de los episodios, contiene el hecho histórico pero también una maravillosa ficción en torno a él que trata sobre la dignidad y el amor, y sobre unos cuidados que nos acercan (si eso fuera posible) a la idea de que a España no todo le fue robado.

Leer cómo Inés se pasa setecientas páginas cocinando para los demás, y cómo su hombre huele a madera y tabaco, clavo y jabón, un fondo ácido, dulce al mismo tiempo, como la ralladura de un limón no demasiado maduro, y una punta que picaba en la nariz como el rastro de la pimienta recién molida es, imaginaos, algo extraordinario.

El sello de Almudena Grandes es inmortal, y cada estantería que soporta sus libros, cada debate en el que se la nombra, cada biblioteca que acoge su obra y cada recuerdo de sus palabras dentro de nosotros, lectores, la encumbra, la agiganta y le inyecta una vida imposible de apagar. Porque Almudena Grandes ha sido un regalo y cada libro suyo, un episodio de una admiración interminable.

Reseña del siguiente episodio de una guerra interminable: «El lector de Julio Verne»