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	<title>La casa de las bellas durmientes &#8211; Antonio Carralón</title>
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		<title>La casa de las bellas durmientes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Antonio Carralón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Nov 2024 10:21:22 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[novela]]></category>
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		<category><![CDATA[Yasunari Kawabata]]></category>
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					<description><![CDATA[22° de mis #librosen2024.
Un pequeño libro sobre la desolación de la vejez atravesado por un maltrato hacia la mujer que lo hace peor.
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<h3 class="wp-block-heading">Yasunari Kawabata.</h3>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://mlyptf748xq0.i.optimole.com/w:768/h:1024/q:mauto/ig:avif/https://antoniocarralon.com/wp-content/uploads/2024/11/la-casa-de-las-bellas-durmientes-nov-2024.jpeg" alt="" class="wp-image-401" srcset="https://mlyptf748xq0.i.optimole.com/w:768/h:1025/q:mauto/ig:avif/https://antoniocarralon.com/wp-content/uploads/2024/11/la-casa-de-las-bellas-durmientes-nov-2024.jpeg 768w, https://mlyptf748xq0.i.optimole.com/w:225/h:300/q:mauto/ig:avif/https://antoniocarralon.com/wp-content/uploads/2024/11/la-casa-de-las-bellas-durmientes-nov-2024.jpeg 225w, https://mlyptf748xq0.i.optimole.com/w:809/h:1080/q:mauto/ig:avif/https://antoniocarralon.com/wp-content/uploads/2024/11/la-casa-de-las-bellas-durmientes-nov-2024.jpeg 1151w, https://mlyptf748xq0.i.optimole.com/w:809/h:1080/q:mauto/ig:avif/https://antoniocarralon.com/wp-content/uploads/2024/11/la-casa-de-las-bellas-durmientes-nov-2024.jpeg 1535w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p></p>



<p>22° de mis #librosen2024. «La casa de las bellas durmientes», escrito en 1960 por Yasunari Kawabata y publicado en 2013 por <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/austral-editorial/33">Austral</a>.<br>Traducción de M.C.<br>5.564 #páginasleídasen2024.</p>



<p>Antes o después de una lectura densa (o en medio, si lo es demasiado) me gusta meter algún librito corto para oxigenarme con historias diferentes. Habiendo terminado «<a href="https://antoniocarralon.com/theodoros/">Theodoros</a>», de Mircea Cărtărescu, y antes de ir a descubrir a Han Kang, con su «La clase de griego», he leído este que gozaba de buena reputación.</p>



<p>«La casa de las bellas durmientes» es <strong>un pequeño libro sobre la desolación de la vejez y las evocaciones que produce mirar atrás</strong>. Está escrito con una franqueza sencilla pero toca un aspecto de la vida muy profundo: los pensamientos que a todo ser humano le pueden llegar al asomarse a los últimos años de la vida. Es universal, y está muy bien transmitido, pero como Eguchi, el protagonista, <strong>ha envejecido —a mi modo de ver— muy mal</strong>, porque se desarrolla en el Japón de los años sesenta del pasado siglo y bien es sabido que en la sociedad japonesa (más la de hace sesenta años) el de la mujer es un papel denostado y lleno de maltrato.</p>



<p>Toda buena novela tiene dos capas: la superficial que cuenta lo que ocurre, y la profunda, que se centra en lo que significa aquello que ocurre. Y esta se salva por la profunda, gracias a las reflexiones que Kawabata, <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/literature/1968/summary/">premio Nobel de literatura en 1968</a>, transmite a través de <strong>un protagonista que se ahoga en la desesperación de una vejez que le resulta insoportable</strong>. Pero la capa superficial, el burdel en el que las «bellas durmientes» son jóvenes (menores de edad, alguna) narcotizadas para no despertarse durante toda la noche y que los ancianos hagan con ellas lo que le plazca —sin violar una serie de restricciones impuestas por la casa, eso sí— es <strong>un lugar abyecto y desagradable</strong>.</p>



<p>No he dejado de pensar en <a href="https://es.euronews.com/my-europe/2024/11/25/la-fiscalia-pide-la-pena-maxima-para-el-ex-marido-de-gisele-pelicot">Gisèle Pelicot</a>, y no he podido disfrutar una lectura en la que se habla de estrangular y asesinar a las jóvenes narcotizadas (aunque todo quede en un pensamiento) como válvula de escape para el vacío existencial de unos ancianos. Lo siento, pero no. Soy consciente de que <strong>es un error sacar a las lecturas de contexto</strong>, pero este tema, a día de hoy, con mis ojos de hoy, conociendo cómo se ha tratado siempre a las mujeres, me toca muy fuerte y muy dentro, y <strong>ni puedo ni quiero disfrutarlo</strong> en un libro por muy bien escrito que esté.</p>
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