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Austerlitz.

W. G. Sebald.

13° de mis #librosen2024. «Austerlitz», escrito en 2001 por W. G. Sebald y publicado en 2002 en esta edición de Anagrama.
Traducción de Miguel Sáenz.
3.408 #páginasleídasen2024.

Fue Miguel de Unamuno quien acuñó el término intrahistoria para dar nombre a aquello que está a la sombra de la Historia oficial, la que aparece en los titulares de prensa. La ficción, a veces, es un poco eso: la Historia (con mayúsculas) contada a través de pequeñas historias (con minúsculas).

«Austerlitz», lo último que publicó Sebald, el enorme escritor alemán al que por fin leo, es intrahistoria de la buena, porque habla de la Europa de la segunda mitad del siglo XX a través de un personaje «al que, de niño, roban patria, idioma y nombre, y no puede sentirse ya en casa en este mundo». Es una de las cumbres de la literatura de este siglo XXI, la narración de una narración en la que un personaje cuenta cómo otro le cuenta, a su vez, su propia historia trastornada, como no: Europa, siglo XX, por los nazis. Y tiene unos párrafos extraordinarios (uno de ellos, de siete páginas), y un manejo del tiempo fantástico, pero a mí se me ha quedado un poco grande. Es un relato sobre la no pertenencia y la rotura de la vida por culpa del fascismo, y sobre el volver a investigar quién se fue desde un no ser al que ya se había uno acomodado, pero a mí me ha costado un poco. Es la historia del emigrante en busca de su pasado, del hombre en busca de su identidad, una intrahistoria que permite hablar de un tiempo a través de lo sucedido a un personaje como arquetipo de muchos otros, pero yo lo termino con la sensación de haberme perdido parte de lo que tiene que ofrecer.

No es culpa de Sebald, evidentemente, es que yo no estoy a la altura, pero no pasa nada, sé quién soy (al contrario que el pobre Austerlitz) y, con todo, ha sido una lectura gratificante, pero difícil, enriquecedora, pero trabajada, que me deja un sabor de boca agridulce aunque ¿a quién no le gusta la salsa agridulce de los rollitos de primavera?

PD. Lo de estar lleno de fotografías porque el tema de la arquitectura atraviesa todo el texto es acertadísimo.

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