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KYS

Tatiana Tolstaia

25º de mis #librosen2025.

26° de mis #librosen2025. «KYS», escrito en 2003 por Tatiana Tolstaia, y publicado en español en 2025 por la editorial Malas Tierras.
Traducción y notas de Fernando Otero Macías.
6.616 #páginasleídasen2025.

¿Qué es, en verdad, la temible y legendaria KYS? ¿Qué ocurrió en el Estallido? ¿A partir de dónde caemos en el libertinaje y dejamos de estar dentro del enfoque gubernamental? El bueno de Benedict —que tiene trabajo y no es un renegado, mutantes asalvajados y con un descaro abrumador— no se hace estas preguntas, porque es a nosotros, lectores, a quienes nos corresponde hacérnoslas por él, y para él. Y es que él, que tiene una casa con suficientes ratones para preparar una buena comida y no padece ninguna secuela, que tan sólo desea enamorar a Ólenka, y que tampoco es un mirza, la clase de privilegiados que le miran desde arriba (¿habrá nombrado Tolstaia así a esta clase teniendo en cuenta que un mirza es un lemúr ratón gigante?), forma parte de esta civilización postapocalíptica de pichoncitos que, aislada en su fría y sovieticona región, aspira a poco más una que vida mejor que la de la supervivencia.

Todo esto ya eleva el interés de este libro, pero, como digo a menudo, la buena literatura necesita tanto una buena historia como una buena forma y un buen fondo, y KYS las tiene por:

  • Los narradores (sí, en plural, como en Theodoros)
  • La complicada, y seguramente acertada, traducción.
  • Las sensaciones que transmite: el frío en la calle y el calor en las isbas —y esto me ha llevado a Hielo, de Anna Kavan—, el desprecio socarrón, el hambre…
  • El amor a los libros —y a Pushkin, en concreto— del final, que no tendría por qué aparecer en una distopía así.
  • El inteligente relato del auge y caída de todo totalitarismo; de lo fácil que es caer en él y lo fácil que es, también, caerse de él.

Y, una vez más, vuelvo al este, porque cada libro que leo escrito en aquellos países me confirma que su forma de hacer literatura está, a día de hoy, por encima de muchas otras. Quiero más, mucho más.

PD. ¿No nombro los peros? Venga, sí: le sobran unas pocas páginas, y me pregunto si la traducción gustará por igual en la inmensa diversidad que es nuestro maravilloso castellano: diferentes comunidades autónomas, aquí en España, y diferentes países en Latinoamérica.