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Cara a cara (2008)

Tras dudar entre pedir o no permiso para hacer un retrato, recibir estupendas sonrisas por un lado y ceños fruncidos por otro y perder trenes y autobuses por pararme a disparar, quedan estas fotografías como resultado y estos ojos y caras como testimonio de aquellos que en algún momento han estado delante de mi objetivo. La reflexión que aflora es la inmensidad del mundo y lo pequeño que se siente uno al querer estar en cada uno de sus rincones para poder retratar a sus gentes. ¿Cuánta gente conoces? ¿Mucha? ¿Poca? Somos 7.000 millones aquí fuera ¿No te crea eso ansiedad?

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